Cada vez que suena la alarma
Un semejante espera de tí.
Entonces, sin pensar en nada,
Raudo te diriges sin pensar
Para nada en tu seguridad
O quizás en los tuyos, quienes
Dedican una plegaria hacia
El cielo donde el Padre Dios
Blande, preocupado, su eterno amor.
Ordenando a su ejército del bien
Miguel arcángel, San Gabriel
Brindarte protección, porque
Eres de los suyos, eres santo.
Recién entonces, labor servida
Otra vez estás de vuelta, ahora
